No todo lo “de siempre” es lo importante. Ni lo nuevo lo mejor. Los de antes siempre cuentan, pero son los de ahora los que te hacen vivir, aprender, sentir, querer, hacer todo lo posible por dar lo mejor de ti.
Siempre he pensado que se pueden contar con los dedos de una mano a los de verdad. Los de “siempre y para todo”. Todo es cuestión de ciclos y según se van cerrando pocos quedan a tu lado. Yo por suerte, siempre he podido contarlos.
Con ellas fue distinto. No fueron de siempre, pero son todo mi ahora.
Reconozco haber sentido miedo todas las ocasiones que me he parado a pensar que esto acaba. Que se cierra una etapa. Que hay que dar un paso más…
Y es que miras años atrás y te sorprendes sonriendo a cada momento, cada situación, cada viaje, cada detalle que jamás pensaste conocer ni predecir…cada gesto que comenzó siendo algo simple y se ha convertido en un millón de señales que basta percibir para comprenderlo todo. Todo y todo.
¿y lo mejor? Que se, puedo, y quiero ser yo misma con ellas. Yo. La pesimista loca y sensible. La sonriente fantasiosa y romántica. Porque amamos nuestras virtudes y nos reimos de nuestros defectos. Porque me gusto cuando estoy con ellas. Porque me conozco cuando estoy con ellas. Porque me gustan, me chiflan, me encantan ellas.
Porque siento que lo que sienten, piensan, tienen y viven forma ya parte de mí.
Si, es cursi, muy muy cursi. Pero esque hoy me siento así. Afortunada por tenerlas en mi vida.
Porque no han estado desde siempre, pero han estado como ninguna…
Dicen que todo lo que acaba da paso a algo nuevo. Y ahora cuando las miro sé, que no hay miedo que valga.
Y es que todo lo que empiece y acabe en mi vida, presiento que lo haré con ellas. Con mis flores. A su lado.
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- Creo que hay una fuerza en este mundo que yace bajo la superfície ... algo primitivo y salvaje que se despierta cuando necesitamos ese empujón extra para sobrevivir después de que el fuego haya ennegrecido todo un bosque.
-¿Cómo las flores?
- Exacto. Como las flores.